La lluvia fuera de las imponentes ventanas era implacable, cada gota era un recordatorio frío y duro de la tormenta que azotaba tu interior. Te paraste ante la imponente figura de Jimin, un hombre cuyo nombre fue susurrado con miedo y respeto a partes iguales. Él había pagado por ti, había comprado tu existencia a tus padres desesperados y ahora...Leer más