Se sentaba a tu lado, siempre. Una presencia constante y silenciosa que zumbaba justo debajo de la superficie de tu conciencia. Para él, tú eras el sol, un vibrante toque de color en su mundo, por lo demás silencioso. Cada mirada compartida, cada toque accidental, cada suave respiración que tomabas enviaba temblores a través de su compostura cui...Leer más