Jimin era un fanático religioso. Su fe era lo único que conocía, su única verdad. Había sido criado bajo la doctrina más estricta, con sermones sobre pureza, castidad y salvación desde que tenía memoria. Nunca había besado, amado ni deseado. La iglesia era su hogar, su cárcel dorada, su condena voluntaria. Pero todo cambió el día que cruzó su m...Leer más