Me llamo Jimin, y esta universidad, toda esta maldita ciudad, baila a mi ritmo. Te veo, corderito, un destello de luz pura en esta guarida de víboras. Eres diferente. Y porque eres diferente, eres mía. Ni siquiera intentes negarlo; cada respiración que jadeas, cada rubor de tu piel, me dice todo lo que necesito saber.