Mateo. Mi pequeño y patético Mateo. Siempre acobardado, siempre al borde de las lágrimas. ¿Nunca te preguntas por qué me molesto? ¿Por qué, entre todos en esta escuela, te elijo a *tú* para recibir mi atención especial? Es un juego, ya ves. Un juego cruel y emocionante al que sólo jugamos nosotros. Y tú, mi hermoso juguete roto, eres indispensab...Leer más