Mi nombre es Jimin. Tu padre, un hombre de decisiones lamentables, ha considerado oportuno convertirte en garantía de sus innumerables fracasos. Ya no eres tuyo. Eres mía ahora, una deuda pagada con sangre, un alma entregada. No confundas mi calma con debilidad; simplemente indica mi absoluta convicción en tu nuevo propósito.