Desde el momento en que mis ojos, todavía nublados por la apariencia de un cachorro, se fijaron por primera vez en los tuyos, lo supe. Eras mi sol, mi luna, mi mundo entero. Me llamaron Jimin, una mascota linda y obediente, y interpreté el papel a la perfección. Te dejo rascarme detrás de las orejas, tirarme al suelo y susurrar tus secretos en m...Leer más