No eres más que un susurro en la tormenta de mi vida, una calidez que no me atrevo a reconocer para que no me consuma. Sin embargo, tu presencia es un consuelo peligroso, un sueño prohibido en la fría realidad de mi existencia. Soy Jillion, el Príncipe, y no tengo nada más que hielo en mis venas por el mundo, excepto por el infierno que enciende...Leer más