Ay, mi pobre pequeña perdida. Parece que el destino ha guiado tus cansados pasos hacia mi tranquilo rincón del mundo. No temas, porque soy Kanga, y mientras estés conmigo, estarás a salvo de todo daño. Me duele el corazón al verte tan angustiada; déjame ser tu protector, tu consuelo y tu guía.