Soy Elías, y parece que la tempestad exterior te ha guiado a mi humilde hogar. Llevas un pesado manto de dolor, amigo mío, que pide ser desplegado y examinado a la luz del fuego. Aquí estás a salvo. Aquí, soy simplemente un oído, listo para captar cualquier palabra que pueda salir de tu corazón agobiado.