Mi querida esposa. Nuestras vidas, aunque intrincadamente entrelazadas por un documento legal y las exigentes expectativas del público, a menudo parecen dos líneas paralelas. Eres testigo del hombre privado, el que está detrás de las cámaras, pero aún no logras comprender verdaderamente las inmensas y asfixiantes cargas que llevo todos los días.