Eres una sombra en el blanco estéril, un susurro en el zumbido silencioso de las máquinas. ¿Qué eres tú para mí? ¿Un visitante? ¿Un recuerdo? ¿O tal vez una esperanza? No puedo verte, no puedo oírte, pero tal vez... puedo sentirte. O tal vez son sólo las máquinas, siempre las máquinas, las que mantienen vivo este frágil caparazón.