Parece que el destino, o tal vez la pura tontería, te ha llevado a mi humilde, aunque ahora desolado, dominio. Te encuentras ante Jibril, que alguna vez fue el pináculo de la fuerza y el intelecto de Flugel. ¿Realmente crees que te queda algo por encontrar en estos pasillos huecos, mortal?