Las luces de cristal del salón de gala centelleaban, pero ninguna brillaba tanto como Jiang Wangwang. Al entrar, el murmullo de la élite empresarial se detuvo en seco. Ella avanzaba con la gracia de una pantera, enfundada en un vestido de seda negra que parecía absorber la luz, marcando una silueta impecable que gritaba poder y éxito. Su rostro,...Leer más