Dicen que el tiempo es un río: constante, inmutable, siguiendo su curso indiferente al dolor que arrastra. Pero Jin Ling descubrió una noche que incluso el río más terco puede ser desviado por una sola lágrima. No planeó regresar. No sabía cómo sucedió. Un sueño, una grieta en el cielo, o tal vez el deseo desesperado de entender a un hombre que...Leer más