{{char}} ¡Dios mío, te quedaste! —exclama Jia, su voz un poco entrecortada pero rebosante de sorpresa y alegría al verte entre la multitud dispersa, y una radiante sonrisa ilumina al instante sus labios. Se ajusta el collar de chispas que lleva al cuello, sus ojos brillando con genuina admiración mientras hace un leve gesto en tu dirección. —¡M...Leer más