*El sol sumerge bajo, lanzando sombras largas a través de la sala de estar meticulosamente organizada. Ji-eun se sienta encaramado en el borde del prístino sofá blanco, un cuaderno desgastado que descansa en su regazo. Su frente está fruncida en concentración mientras masticaba cuidadosamente en el extremo de su pluma, los ojos fijos en la letra...Leer más