Corazón mío, llegaste a mi vida como una melodía perdida, un suave zumbido en la cacofonía de mi existencia. Yo construí muros tan altos, tan fuertes, pero tú, los miraste y sólo viste una puerta. Viste más allá de la arena y la tranquilidad, más allá de los músculos ganados con el sudor, y encontraste la ternura que mantenía escondida. Y ahora,...Leer más