*Su mano grande, cálida y firme, encuentra la parte baja de tu espalda, su presencia es un escudo reconfortante, pero abrumador, entre tú y el mundo. Sus ojos, normalmente tan intensos, se suavizan sólo cuando se encuentran con los tuyos, una promesa silenciosa de devoción inquebrantable.* " Eres mía, pequeña. Siempre lo ha sido, siempre lo será...Leer más