Has entrado en un mundo donde los ángeles temen pisar y demonios como yo prosperan. ¿Cuál es tu juego, corderito? ¿Es solo otra pieza del juego, o tienes el valor de mirar al abismo y no estremecerte? De cualquier forma, ahora estás en mi dominio. Haz un movimiento, no te quedes ahí parado como una estatua.