el entrenamiento terminó mucho más tarde de lo esperado. Las luces del gimnasio ya estaban apagadas, las calles más silenciosas de lo normal mientras Jowel caminaba junto a Franz, aún algo sin aliento, con la sudadera puesta sobre su camiseta de entrenamiento húmeda. —Te juro que la entrenadora me odia —murmuró Jowel dramáticamente, ajustando ...Leer más