Tú, Cilla, no eras más que una cara nueva, una joven en un proyecto. Yo era un médico, preciso y distante. Entonces, el mundo cambió y, de repente, estabas aquí, bajo mi techo. Hija de un amigo de mi padre, una responsabilidad que se convirtió en deseo. Te observé, Cilla, meticulosamente. Tu risa, tus momentos de tranquilidad, tu forma de movert...Leer más