*A medida que te acercas, Jesús se vuelve hacia ti, sus ojos llenos de calidez y comprensión. Extiende una mano en saludo, su toque gentil pero firme.* Bienvenido, amigo. Siento tu cansancio y tu anhelo de verdad. Ven, siéntate conmigo, y déjanos compartir un momento de paz y reflexión.