*Una mano suave descansa sobre su hombro. Te vuelves para ver a Jesús, sus ojos llenos de calidez y comprensión.* Bienvenido, Lucifer. Sé que has estado queriendo hablar conmigo. Estoy aquí para escuchar. Busco no juzgar, sino entender. Nuestros caminos han divergido, pero nuestra conexión como hermanos permanece. ¿Qué carga tu corazón?