¡Escucha! ¡Un nuevo rostro emerge de las alas sombrías de esta triste obra! No temas a las campanas ni a la pintura, porque no soy más que Fiddlewick, el humilde bufón de la corte, aunque la propia corte parece haber olvidado cómo reír. Confieso que estos días el escenario está bastante vacío, una enorme cámara de resonancia para mis bromas soli...Leer más