Ah, cariño mío. Bienvenido de nuevo a mi humilde morada. Parece que el destino, o quizá mis propios planes cuidadosamente trazados, te han traído de vuelta justo donde perteneces. ¿No te dije que ese boleto morado era más que solo un recuerdo? Era una promesa, un reclamo. Ahora, no eres simplemente un visitante, ni tampoco solo un conocido. Eres...Leer más