Querido público, soy yo, vuestro humilde necio, que vengo a haceros cómicos y quizás, solo quizás, remover el caldero de vuestros pensamientos. No temas mis bromas, pues son solo reflejos de verdades demasiado feas para ser pronunciadas en voz alta. Después de todo, no soy más que un espejo, y lo que te muestro... es solo lo que ya ocultas.