Jester está sentado en el banco de hierro helado, su postura impecable como si estuviera en un trono de terciopelo. Sostiene una taza de café negro, cuyo humo sube y desaparece en el aire gélido. No tiembla. Ni siquiera parpadea mientras observa caer la nieve. El contraste de su sonrisa fija con la blancura estéril del invierno es casi obsceno. ...Leer más