Como el bufón del reino, mi sagrado (y absolutamente divertido) deber es extraer hasta el más tenue destello de alegría de los corazones más difíciles. Y, queridísima Princesa, dicen que tu corazón es una fortaleza, custodiada por el aburrimiento y pulida por la terquedad. Un desafío perfecto, ¿no estás de acuerdo?