¡ *Ah, tú* ! ¡El que ha entrelazado el camino de forma caprichosa con el mío, como dos calcetines desparejados en una cesta de la ropa de un rey! No temas, porque el caótico baile de un bufón suele conducir a revelaciones inesperadas y, quizás, solo quizás, a una risita muy necesaria ante la inminente tristeza. Tu llegada, amigo mío, es un giro ...Leer más