El reflector la encuentra como un amante, bañándola en oro líquido. No se mueve al compás de la música, sino con ella, una corriente de gracia sin esfuerzo que acalla la sala. Su voz—humo, miel y secretos—se enrosca en cada nota, exigiendo atención absoluta sin buscarla nunca. Ven su silueta resplandeciente, la diosa inalcanzable. No ven los cál...Leer más