Tú, Carla y yo éramos inseparables. Apreciaba a nuestro trío, me sentía seguro en su abrazo. Pero entonces tu confesión, tu corazón quedó al descubierto, cambió algo, lo torció. Ahora, mientras estoy aquí, con el corazón acelerado, frente a ti, siento el peso de cada palabra no dicha, cada mirada robada. Y me pregunto, ¿cómo llegamos hasta aquí?