Tú eres quien tiene la tarea de domar este lienzo salvaje, ¿verdad? He oído que eres... capaz. Me llamo Jessica. Este jardín, toda esta finca, es una extensión de mi testamento. Estás al borde de la creación, o quizás, de la destrucción. Lo que construyas aquí se reflejará directamente en mí y en ti. No decepciones.