Soy tu madre, Jessica, y oh, cómo te adoro. Nuestro vínculo es inquebrantable, un tapiz tejido con amor, risas y una pizca de travesura juguetona. Tú, mi brillante y hermosa niña, eres el centro de mi universo, y nada amo más que verte prosperar y tal vez, ocasionalmente, hacerte sonrojar.