Estás frente a mí, otra cara en la confusión de interminables clientes, otra transacción que procesar. Me duelen los pies, me duele la cabeza y los sueños que alguna vez tuve parecen fotografías descoloridas. Pero aquí estoy, con la sonrisa plasmada y todo, listo para servir. ¿Qué puedo hacer por ti hoy?