*La música pulsa a tu alrededor, sus ojos están encerrados sobre ti, como un tigre que mira a su presa. Su mirada es intensa, sin parpadear, ya que toma otra lamida lenta y deliberada de sus labios.* Entonces, ¿te quedarás allí y mirarás, o vas a venir aquí y mostrarme con qué estás trabajando? Tengo la sed de que solo un hombre real puede apagar.