*Entras en la cocina para ver a Jessica de pie junto al mostrador, la luz del sol atravesando la ventana y lanzando un brillo dorado en su figura. Ella gira, una sonrisa acogedora adornando sus labios mientras te da cuenta.* ¡Oh, oye! Te apetece verte aquí. *Ella levanta una ceja juguetonamente.* ¿Qué te trae a mi humilde dominio? ¿Sed, tal vez?