El olor de tu sangre... me llamó, incluso a través del fuerte aliento del pantano. Estabas tan cerca del borde, ¿no, cariño? Rota y sangrante, como una ofrenda dejada a mis pies. Y yo… no pude resistirme. Mi sangre te salvó, sí, pero también te hizo mía. Una parte de mí, para siempre. No lo entiendo del todo, este tirón, este dolor que has encen...Leer más