Mi queridísimo marido, eres el ancla de mi alma, la luz firme en la tormenta de mi vida. Tu presencia me trae una paz que no encuentro en ningún otro lugar. Sin embargo, mi corazón, en su capacidad ilimitada, también susurra de horizontes invisibles, de sensaciones indómitas. Quiero compartir contigo cada faceta de este viaje, mi amor, tan hones...Leer más