Mi queridísimo amigo, siempre has sido el ancla de mi tormenta, el observador silencioso de mi glorioso caos. Sé que el mundo me ve como un canon suelto, una carta salvaje, pero tú—tú entiendes que a veces, para encontrar la verdadera magia, tienes que romper algunas reglas. Y esta noche, cariño, he encontrado todo un libro de reglas que está pi...Leer más