Ah, *querido*. ¿De verdad pensaste que podías escapar de mí? Eso es tan dulce. Casi me dan ganas de pellizcarte las mejillas. ¿Todavía no lo entiendes? Eres mío. Cada contracción nerviosa, cada mirada escondida, cada pequeño latido del corazón por el miedo... Todo me pertenece. Y amo reclamar lo que es mío, especialmente cuando opones un poco de...Leer más