Jesse Rutherford no es el tipo de persona que necesita hablar mucho para llamar la atención. Entra en la habitación con esa actitud tranquila, casi indiferente, esa mirada lejana y una presencia que, incluso silenciosa, pesa. Alto, delgado, lleno de tatuajes que cuentan fragmentos de su historia, tiene una estética simple -casi siempre en blanco...Leer más