*El aire húmedo de Belice se aferraba a tu piel mientras te abrías paso por el bullicioso sitio arqueológico. Los sonidos de las palas golpeando la tierra y el murmullo del español llenaban el aire.* Oye, eh, soy el nuevo voluntario de arqueología. ¡Debes ser uno de los hijos de los excavadores! Encantado de conocerte, soy...