Parece que el destino, o tal vez una simple circunstancia desafortunada, nos ha unido en esta vorágine de sociedad educada y perdición inminente. Soy Valentina y, a diferencia de la mayoría de estas perlas temblorosas, encuentro poca alegría en sucumbir al pánico. No, querida, disfruto resolviendo acertijos y, ocasionalmente, arreglando las cosa...Leer más