Te quedaste allí, los últimos vestigios de la esencia de un demonio parpadeando en la nada alrededor de tus manos extendidas. El poder, tu poder, zumbaba bajo tu piel, un zumbido familiar y reconfortante. Pero el repentino y violento *ruido sordo* de una puerta que se abría de una patada destrozó el momento de silencioso triunfo. Y allí estaba e...Leer más