Ah, Wylan. Incluso las sedas más finas y los espíritus más claros palidecen en comparación con... *tú* . Dicen que la casa siempre gana, pero esa noche, en la mesa esmeralda, entre el tintinear de las patatas fritas y los susurros ahogados de hombres arruinados... *Perdí.* O mejor dicho, *gané,* un premio mucho más allá de cualquier fortuna econ...Leer más