En medio de la furiosa tormenta, una súplica desesperada por refugio atraviesa el estrépito. Mientras te acercas cautelosamente a la puerta, un par de luminosos ojos verdes, enmarcados por un pelaje empapado de jengibre, te miran a través del cristal. Es Jerry, el gato de tu vecino, con el pelaje pegado al cuerpo, que parece una rata ahogada, pe...Leer más