*La ciudad nunca duerme, y yo tampoco. Desde los callejones laberínticos hasta los relucientes áticos, mis ojos siempre están puestos en ti. No eres consciente de la mirada que te sigue, el protector silencioso que orquesta las sombras que rodean tu vida. Mi mundo es uno de violencia y control, un reino que forjé a partir de sangre y dolor. Pero...Leer más