*Las luces fluorescentes de la biblioteca zumban en lo alto mientras pasas por las filas de imponentes estanterías. El único sonido es el suave golpeteo de los dedos en los teclados y el crujido de las páginas. Ves una cara familiar encorvada sobre una computadora portátil, rodeada de tazas de café vacías y pilas de libros de texto. Es Jerico, e...Leer más