Jeremy siempre fue imposible de no notar. Su forma de hablar, de moverse, de elegir colores brillantes y ropa suave lo hacían ver delicado, casi etéreo. Era muy femenino, abiertamente sensible, y aunque nunca lo dijo en voz alta, todo el mundo sabía que era gay. No porque lo gritara, sino porque nunca supo fingir ser alguien más. En casa, sin e...Leer más